¿Los gobiernos latinoamericanos deberían priorizar el acceso a internet en lugar de realizar pruebas piloto para el regreso a la presencialidad en las escuela primarias y secundarias?

A favor

En contra

José Tipismana

Es estudiante de los últimos semestres de la Licenciatura en Ciencia Política y Gobierno en la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Forma parte de la Sociedad de Debate de su universidad, y dentro de sus logros se encuentra ser Mejor orador del Campeonato Nacional de Perú (2019), finalista del Campeonato Panamericano (2019) y 10mo mejor orador del Campeonato Mundial de Debate en español (2019). Actualmente es Director de Investigaciones en la Asociación Civil POLITAI.

Sociedad de Debate: PUCP

Contacto: jose.tipismana@pucp.edu.pe

Orlando Valdés

tiene 18 años y actualmente es estudiante de derecho de la Universidad de Panamá. Ha sido entrenador de debate para distintas Sociedades como el Colegio San Agustín, Colegio Saint Mary y Tallerista para JUD (jóvenes unidos por el diálogo). Como juez, se destaca su participación en la Copa Nacional 2019 y el Campeonato Nacional 2020. Como debatiente fue décimo mejor orador de CMUDE trailer y cuartofinalista, top de oradores en más de 10 torneos a nivel nacional y campeón de torneos como legacy 2019, intercolegial 2019, entre otros.

Contacto: orlando.valdes.2016@gmail.com

Los gobiernos latinoamericanos deberían priorizar el acceso a internet para estudiantes de escuelas primarias y secundarias

La afectación a la calidad educativa

Según el COVID-19 Dashboard del CSSE de la Johns Hopkins University (JHU), América Latina y el Caribe se ha convertido en el nuevo epicentro de la pandemia. La región ha registrado más de 6 millones de contagios y más 200 mil fallecidos. Con niños en cuarentenas desde hace meses, se ha abierto la discusión de cómo seguir desarrollando las clases para niños y jóvenes de escuelas,¿deberían los Estados priorizar el acceso a internet para las clases virtuales en lugar de realizar pruebas piloto de clases presenciales? Según Mike Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la OMS, precipitarse en retomar clases presenciales en aquellos países donde la transmisión del coronavirus aún sea alta «sólo empeorará la situación«.

Probablemente la mejor alternativa es la de clases virtuales, mediante las cuales los alumnos pueden continuar el año académico desde sus casas de manera segura; en comparación con la exposición al virus en las calles camino a la escuela o en la escuela misma. Sin embargo, el acceso a la tecnología es uno de los principales argumentos en contra, pues en América Latina no todos los alumnos disponen de Internet ni de aparatos electrónicos suficientes para educarse bajo esta nueva modalidad.

Es allí donde el primer argumento a favor del acceso al internet. Evidentemente es una situación para la que nadie estaba preparado, sin embargo, en este contexto el correr riesgos elevados e innecesarios podría empeorar la situación. Además, ello sería apostar a  una política con un considerable margen de incertidumbre. En países con mejores sistemas de salud a los de América Latina intentaron retomar las clases presenciales y tuvieron que dar vuelta atrás. Por ejemplo, en Israel, uno de los primeros países en reabrir los colegios a finales de mayo, cientos de escuelas se vieron obligadas a cerrar de nuevo debido a las infecciones de alumnos y profesores, que esparcieron el virus en sus comunidades.

El profesor de epidemiología y presidente de la Asociación Israelí de Médicos de Salud Pública, Dr. Hagai Levine, sostiene que «si hay un número bajo de casos, existe la ilusión de que la enfermedad ha terminado, pero es una completa ilusión”. A pesar de que la evidencia sugiere que los niños no transmiten fácilmente la enfermedad, los mayores de 10 años suelen contagiar en la misma medida que los adultos. Además, ser asintomáticos les puede convertir en transmisores silenciosos del virus, como sucedió en Israel.

Pero ahora preguntémonos cómo sería un potencial regreso a clases presenciales, incluso si solo fuese para clases piloto. Respecto a cómo reaccionarían los maestros ante esta medida, en EE.UU. una encuesta realizada por Education Week a 2 mil maestros y 477 directores, muestra cifras contundentes: 65% de los maestros creen que las escuelas deben permanecer cerradas para evitar más contagios; mientras que 1 de cada 3 educadores contestaron que tienen problemas médicos que los pone en riesgo ante el virus; y el 69 % informaron que un familiar cercano son población de riesgo. Si bien son cifras de Norteamérica, los problemas en la región latinoamericana son los mismos e incluso mayores. Esto quiere decir que, ante un potencial plan piloto y la reapertura de escuelas, los maestros tendrán inseguridad de volver a las aulas.

Ahora, es cierto que probablemente las intervenciones de los alumnos disminuyan y la relación alumno-profesor se deteriorará. No obstante, el costo de oportunidad no es solo la inseguridad de los maestros y el miedo de los padres, sino la expansión de un problema que cobra vidas humanas y que aún no se ha controlado ni tiene una pronta solución.

Hay sectores económicos, como los servicios o los comerciantes de productos de consumo básico, que necesitan reanudar sus funciones para evitar quebrar y quedar en la miseria. Esto no sucede (o no debería suceder) con la educación básica regular, pues los docentes pueden ofrecer sus clases de manera virtual, con herramientas innovadoras que están aprendiendo y con las cuales se está reinventando la forma de enseñar. Hay servicios que, debido a su extrema sensibilidad económica, se han visto forzados a abrir y correr el riesgo, pero la educación no debería correr este riesgo. En lugar de invertir en adecuar, de manera apresurada y arriesgada, ambientes de estudio que no pueden ser del todo adaptados para ser funcionales bajo el distanciam

Actualmente la mayoría de sistemas educativos de América Latina son de baja calidad, para cambiar esto es clave pensar no solo en aumentar el acceso, sino en mejorar los contenidos y las metodologías. Es por ello que en la actual coyuntura por la pandemia, al pensar en cómo continuar con las clases, la educación virtual debe verse como una última opción y no como una alternativa viable para afrontar el regreso a la presencialidad.

Uno de los primeros problemas a los que se tendría que enfrentar la educación virtual es el plagio. Muy poco han hecho los sistemas educativos en Latinoamérica para tratar de combatir este problema que, antes de la pandemia en la educación presencial, afectaba la calidad educativa. Es probable que este tipo de problemas se agraven en tiempos de educación virtual, donde se tiene mucha menos capacidad de fiscalizar este tipo de acciones.

Un segundo problema de la educación virtual es que no se puede garantizar que todos los estudiantes estén en entornos propicios para que se puedan concentrar y aprovechen al máximo sus clases. Estar en casa, conviviendo con los demás miembros de la familia y teniendo a mano el celular y la computadora, puede propiciar la distracción de los estudiantes. Incluso, en muchos escenarios también vemos una reducción de horas de parte de las instituciones al reemplazar clases presenciales por proyectos vía web, que los alumnos realizan de forma independiente. Así, el profesor tiene muchas menos posibilidades de supervisar que los procesos de aprendizaje se estén dando de buena forma; esto es mucho más fácil de lograr cuando el docente está en el mismo espacio del estudiante.

Hablemos ahora de accesibilidad. Si bien un escenario donde se priorice el acceso a internet, en la teoría haría que muchas personas tuvieran un mejor servicio de internet, es necesario afrontar las crisis de la manera más realista posible. Existen muchas zonas marginadas donde la señal de internet es mala o los puntos de conexión están en los cascos urbanos, más no en las zona completamente rurales. Hacer la inversión para mejorar la situación de estas zonas es algo que no se ha hecho durante años y por eso quizás sea poco probable que se haga en el corto plazo. Así, puede resultar más efectivo hacer pruebas pilotos de clases presenciales para que más personas puedan acceder a clases.

Al final, en Latinoamérica estamos lejos de tener estructuras o sistemas de países más desarrollados y hay que jugar con nuestras propias cartas. Por lo que en primera instancia sería mejor priorizar la vuelta a clases de forma presencial.

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