Una espada de Damocles: la difícil decisión de los gobiernos para conseguir una reactivación económica exitosa

El mundo todavía no se terminaba de recuperar de las nefastas consecuencias económicas de la crisis financiera de 2008 y del lento proceso de recuperación que se emprendió con las medidas de austeridad, cuando la pandemia del presente año desencadenó una crisis más profunda. A diferencia de las soluciones de la década anterior, los gobiernos se han mostrado dispuestos a aumentar su nivel de endeudamiento y de inversión pública para mantener sus economías a flote. Mientras algunos lo hacen para mantener una posición dominante en el mercado, otros se enfocan en no perder las ganancias del pasado, sobre todo en materia social, donde se pudo sacar a millones de personas de la pobreza.

Aunque haya un consenso sobre lo terrible que sería tomar un rumbo de austeridad para enderezar la economía, no existe claridad sobre qué se debe priorizar al momento de invertir. Por un lado, salvar a grandes, pequeñas y medianas empresas resulta necesario para no dejar que las cifras del desempleo sigan creciendo y que miles de personas no dejen su futuro pendiendo de un hilo. Por otro lado, dar dinero a las personas parece viable en momentos en que a duras penas las personas pueden pagar por su subsistencia y están atemorizadas en gastar por la incertidumbre del futuro.

Una crisis económica que lucha por estimular la demanda agregada a nivel mundial pone en una situación incomoda a los gobiernos del mundo, en las que no saben si es más efectivo invertir en las empresas o darle dinero directamente a ciertos grupos poblacionales, más aún cuando los recursos son limitados. Sobre este tema estarán debatiendo nuestras personas invitadas de argumentando la actualidad en el mes de octubre.

A favor

En contra

Belén Montes

Estudió la carrera de Derecho y Business Law, y el doble master de Acceso a la Abogacía y Derecho de Empresa por la Universidad Pontificia Comillas (España). Actualmente está estudiando el grado de ciencias políticas y de la administración en la UNED (España). Además, fue la quinta mejor oradora en el Campeonato Munidal de Debate Universitario celebrado en Perú en 2019. También es la Ex presidenta de la Simulación del Congreso de los Diputados, que se celebra todos los años en España, y profesora de técnicas de argumentación y oratoria en diferentes empresas y universidades.  

Debatió 5 años en el club de debate de la universidad Pontificia Comillas, donde aprendió de los campeones del mundo. Y ahora debate en el club de debate UNED Madrid 

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Linkedin: Belén Montes. E-Mail: belenssr18@hotmail.com

Andy Rincón

Es miembro de la Sociedad de Debate del Instituto Tecnológico Autónomo de México y estudiante de economía de la misma universidad. Como debatiente fue la quinta mejor oradora en el Campeonato Mundial de Debate en Español de 2019. Orgullosa feminista radical raya paredes, en contra de toda autoridad excepto la de su mamá, inconforme con la manera actual que funciona el mundo y decidida a nunca rendirse.

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E-Mail: andyyrincon@gmail.com

SI LAS EMPRESAS CAEN, CAEMOS TODOS

Demasiado poco y demasiado tarde

Desde principios de este año 2020, una pandemia mundial ha inundado las calles de terror e incertidumbre. Grandes y reconocidos eruditos de todo el mundo investigan sin descanso la forma de vencer al Covid-19; sin embargo, ya ha pasado más de medio año desde que los países declarasen las primeras medidas de precaución, y el virus sigue más fuerte que nunca.

En este contexto, cabe analizar cuál es la mejor actuación del gobierno, ¿Debe priorizar salvar financieramente a las empresas? O ¿Priorizar alivios financieros individuales a los ciudadanos?

La respuesta es sencilla, canalizar las ayudas a través de las empresas reactiva el mercado laboral, mientras que ayudar de forma directa a los ciudadanos dejando caer a las empresas condena a las personas a vivir de subvenciones estatales. La pregunta es, si caen las empresas, ¿De dónde sacaría el gobierno el importe económico para ayudar a las familias de forma individual?, ¿Será a través de más gasto público?, ¿Más endeudamiento?, ¿Más impuestos?, ¿Cómo recuperaría el Estado todo este gasto?

La ayuda individual, en un mundo utópico puede ser efectiva, pero en el panorama en el que vivimos es sencillamente inviable. Es por ello que salvar a las empresas, se presenta como la mejor opción, ya que levanta la economía del país estimulando su tejido productivo y les facilitas que puedan ofrecer una prevención anti covid en sus negocios.

Si se ayuda a la empresa, ésta tiene más garantías de subsistencia y evitar la quiebra. Ya no tendrá que despedir a tantos individuos, ya que cuenta con más capital para poder afrontar sus salarios. De esta manera, los individuos también están recibiendo un alivio financiero y el mercado tiene más oportunidades de reactivarse, y de retroalimentarse.

De no hacerse de esta forma, se corre el riesgo de que las pequeñas y grandes empresas cierren, pues son las que menos capital ahorrado tienen para afrontar tiempos de pérdidas económicas.

En segundo lugar, generas la oportunidad de que las empresas se adapten mejor al mercado. En los tiempos que vivimos, es necesario que todas las empresas cumplan con un protocolo de prevención, esto implica tener mascarillas, solución hidroalcóholica, pantallas de protección, etc. Muchas empresas no cuentan con el dinero suficiente para esta inversión, y el que se ve afectado es el trabajador y el propio consumidor. De esta forma, les facilitas que puedan reactivar su negocio, pero salvaguardando la prevención del Covid.

Si las empresas caen, caemos todos.

La pandemia ha causado que a todo el mundo le falte aire. Ha impactado en la economía global y forzando a los países a priorizar el bienestar de su economía por sobre las restricciones de salud. Los alivios financieros se pueden definir literalmente como cheques de estimulación por parte del gobierno, se pueden ver como subsidios a algunos productos esenciales como renta o como algunos bienes básicos alimentarios. 

Priorizar a las empresas necesariamente significa que se va a extender el tiempo de duración de la pandemia. También manda un mensaje a la población: la prioridad es mantener a las empresas sanas. Esto podría aumentar el malestar en las personas. Se dice que si existen beneficios para salvar financieramente a las empresas, la situación económica de las personas durante la pandemia mejorará. Sin embargo, ese beneficio probablemente tarde mucho en llegar a la persona del común, pues por sus incentivos lucrativos la empresa, esta siempre va a priorizar su supervivencia. 

La forma más realista de salvar las empresas en tiempos de pandemia es permitir la apertura económica incluso cuando aún existe riesgo de contagios de covid. Esta estrategia está enfocada a los negocios de las empresas, aunque la apertura en general promueve el movimiento de dinero en una economía y beneficia a todas las empresas. 

Existe otra alternativa, sería que los gobiernos subsidien a las empresas, pero esto es menos probable porque los Estados también tienen que resguardar sus recursos, ya que hubo una reducción de las economías nacionales en todo el mundo. Al permitir la reapertura de negocios, con condiciones de salud poco reforzadas, la probabilidad de que sigan incrementando los contagios es mucho más alta, en vez de promover la cuarentena donde el riesgo de contagio es casi nulo. Es importante mencionar que los daños a la economía aumentarán proporcionalmente al aumento de contagios, ya que la gente enferma no es gente activa económicamente, está en cuarentena o, en el peor escenario, puede fallecer. También se debilitan los servicios de salud, para los cuales se necesitan recursos para mantener, la carga de la pandemia se hace más pesada conforme se extiende. 

También es importante mantener en mente cómo se perciben las acciones de los gobiernos por su ciudadanía. En la actualidad las empresas se perciben como codiciosas, con cero responsabilidad social y guiadas por sus incentivos de ganancia solamente. Varias veces también se identifican las empresas y a su respectivo dueño, un magnate millonario siempre. Ayudar a las empresas podría resultar en que muchas personas no pierdan su trabajo, en el mejor escenario. Pero creo que los trabajadores siempre vendrán después de los directivos, los inversionistas, los ejecutivos, y hasta el final tal vez los trabajadores no pierdan su trabajo. Los trabajadores probablemente no tengan un beneficio adicional, simplemente no perderán su trabajo que significa que cualquier costo agregado por la pandemia no será posible que lo cubran. 

Además de que el apoyo a las empresas solamente le llegaría a las personas que tienen un empleo, las personas desempleadas que corren el mayor riesgo en la sociedad no recibirán un beneficio de no perder su trabajo porque de todas formas no lo tienen. Darles apoyo financiero garantiza que puedan utilizar esos recursos para resguardarse de la pandemia. Estos son los individuos que corren más riesgos y son las personas que no serán incluidas si se apoya de manera financiera a las empresas. 

Probablemente lo mejor sería tener una estrategia que incluya ambos tipos de apoyo; sin embargo, es importante que el gobierno ayude a toda su población independientemente de ser empleados de una compañía. De esta forma, el apoyo llegaría a tiempo y directamente a las personas que lo necesitan. Los millonarios y las empresas probablemente tengan que cortar los beneficios a los ejecutivos para no perder a sus empleados y mantener la productividad.

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